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¿Quieres jugar con fuego?

Jugar con fuego es el título de una de las alrededor de sesenta zarzuelas que uno de los compositores madrileños más famosos en este género compuso en 1851. Y Jugar con fuego es el nombre de una revista de la que seguro que Barbieri formaría parte si viviera en el siglo XXI. De hecho M. Ossorio Bernard lo incorporó en un catálogo de periodistas españoles del siglo XIX (ver página 6).

Remarcando el "Go!" del título, la  Asociación de Jóvenes Musicólogos de España (A.J.M.E.) incita al movimiento y a querer adentrarse en las páginas digitales de una revista que ya luce con orgullo en la solapa de la diva de portada el número 6, y que ha apostado por un diseño … ¿cómo diríamos? Simplemente genial.  Sencillo, claro, y suficiente, como deben ser las cosas, pero especial. Y en solo cinco secciones nos lo cuentan todo: Grave y maestoso, unos términos serios para las para las  últimas contribuciones  serias al mundo de la investigación musical. Alllegro con moto para, como no podría ser de otro modo, dar un tono desenfadado a la música en formato ensayo. En el Aria di parlamento quienes hablan son las personas que tienen experiencias interesantes que contar sobre este mundo de la música… o no: en el número actual el protagonista es un bboy -leed la revista si queréis saber qué es esto-, y que han elegido como entrevistado porque sí, porque pueden y porque quieren.

También hay lugar para la crítica en La Lengua Absuelta y para el relax de la sección de humor Scherzando. Simplemente con leer los títulos de las secciones -y otros detalles- está claro que el equipo de redacción de Jugar con Fuego no ha dejado nada a la improvisación y sabe muy bien lo que hace. Y al leer la revista este pensamiento se confirma.

Si gracias a Barbieri se pudo escuchar en España por primera vez una sinfonía completa de Beethoven (la Séptima), o podemos disfrutar hoy del Cancionero musical de Palacio, entre muchas otras cosas, gracias a estos jóvenes y emprendedores musicólogos podremos acercarnos a la musicología de un modo menos encorsetado y mucho más fresco, ameno y cercano. Por cierto, están abiertos a nuevas colaboraciones. Y desde este blog, Tritó les desea toda la suerte y una muy larga vida.
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